Spring naar de hoofdcontent
language

GESCHREVEN DOOR

Portrait of Jazmina Barrera

Jazmina Barrera (ES)

VERTAALD DOOR

Portrait of Alyssia Sebes

Alyssia Sebes (NL)

Jazmina blog 3

02 November 2019

Mi tío Diego está haciendo un documental con grabaciones que tiene de su madre y su mejor amigo al borde de la muerte.

Lleva veinte años viviendo en Ámsterdam, pero conserva intacto un acento de familia. La forma y la velocidad a la que se mueve me recuerda a su difunto padre, el tío Gonzalo, que cuando se retiró de la medicina decidió dedicarse a escribir. La última conversación que recuerdo haber tenido con él fue una discusión acerca de la cantidad de versos que tiene El cuervo, de Poe. Era apasionado hasta para eso.

Diego me lleva a un café que le gusta mucho cerca del Rijksmuseum, pero está cerrado, así que me lleva a otro. Está lloviendo, pero es fácil caminar entre esas gotas diminutas, que parecen suspendidas en el aire.

¿Cómo escribirías este párrafo?, me pregunta, sobre el primer párrafo de su documental. Probamos algunas opciones, pero luego se nos olvida y nos ponemos a hablar de otras cosas, de parientes y proyectos y libros y películas.

A Diego no le gusta el Rijksmuseum, le parece un despliegue de poder y lujo casi insultante, porque disimula una historia sangrienta de esclavitud y colonialismo. Sin embargo lo conoce a la perfección: me lleva a ver sus piezas favoritas, a una escultura de San Sebastián y a los guardianes de un templo japonés. Me lleva también a ver unos modelos de metal de faros –porque sabe que me obsesionan–  en una sala toda negra llena de barcos de juguete, chicos y grandes. Uno de los faros, de mi tamaño, más o menos, está abierto por la mitad, y muestra su estructura interna, su escalera de caracol y sus pisos.

Vamos también a la biblioteca, a ver unas casas de muñecas para los niños de la nobleza que son casi del tamaño de mi departamento.

Casi quería que no me gustara el cuadro de Vermeer más famoso que tiene el museo, porque es molesto tener que verlo entre la multitud y las fotografías, pero cuando llegamos no me queda más remedio que admitir lo bueno que es. Era un chingón, le digo a Diego, no hay nada que hacer.

Diego me lleva luego a su casa, un espacio luminoso, que combina una decoración minimalista con un par de altares mexicanos barrocos, llenos de artesanías tradicionales. Platico unos minutos con su esposa, Linda, que es dulce y cariñosa. Luego vamos al mercado, a comer un sándwich tradicional de pez sierra crudo con pepino encurtido, que suena horrible, se ve espantoso y sabe delicioso.

Pasamos junto a un canal, vemos una urraca, patos y un cuervo. Me pongo a hablar de mi amor apasionado por los cuervos, por su inteligencia y su carisma. Diego me cuenta que los cuervos odian a los pericos, y que en Ámsterdam que hay varias parvadas de pericos, porque a un hombre que vivía cerca del parque se le escapó un par que se reprodujo con mucho éxito. Hay personas muy enojadas con esa ola de migración de pájaros extranjeros, dice. En invierno es impresionante verlos, tan verdes como son, arrejuntados, pasando el frío sobre los árboles pelones.

Frente a la estación, nos sentamos en una cafetería con vista al río, y Diego saca su pluma y una libreta. Me pide de nuevo que le ayude a escribir el primer párrafo de su película, donde cuenta la historia de su amigo desahuciado. Movemos algunas oraciones, cambiamos ciertas subordinadas hasta encontrar una que nos gusta.

De regreso en La Haya, varios de los autores del festival vamos a ver una charla con Carmen María Machado y Hanna Bervoets. Carmen María Machado (me gusta repetir su nombre porque me gusta la métrica y la aliteración con la eme) es encantadora. No tengo mucho que decir sobre su plática con Hanna Bervoets, me resultaron muy simpáticas las dos, aunque Carmen María Machado me pareció también neurótica, el tipo de neurótica que mejor me cae, que me hace de inmediato querer ser amiga de alguien. Quiero ser amiga de Carmen María Machado, quiero platicar con ella y que me cuente más de esas anécdotas chistosas. Quiero leer su nuevo libro. Pero no quiero terminar la entrada de este blog hablando de Carmen María Machado, porque me parece mucho más hermoso terminar con esta imagen:

En el tren de regreso, hacia La Haya, me puse a escribir esta crónica. Cada tanto levantaba la mirada del papel para ver el paisaje en la ventana, y al poco tiempo pasó volando una parvada de pericos verdes, que se distinguían en la niebla porque iban muy cerca de la ventana. Volaban más lento que el tren, así que en un instante habían desaparecido, pero estoy segura de que no fueron una aparición: estaban jugando a competir con el tren.

Background

Follow us on

Facebook
YouTube
Spotify
Instagram
TikTok
Newsletter

Partners

Logo denhaag
NLF
Fonds21
De Groene Amsterdammer
gau
mercure
dioraphte
HNT
hvg
cjp
nip
studio twin
academy of art
white rabbit
pluim
meulenhof
orion
meridiaan
bezige bij
De geus
querido
promtheus
koppernik
mauritshuis
vaillant
ooievaarspas
Faber
Uitgeverij oevers
cossee
Arbeidspers
HomeAgendaOver

Crossing Border 2026