GESCHREVEN DOOR

Diego Zúñiga (ES)
VERTAALD DOOR

Heleen Oomen (NL)
Luces en la ciudad
13 November 2017
La palabra se repite en distintos lugares de la ciudad: Jaar. Le pregunto a Heleen —quien está a cargo de la traducción de estas columnas— qué significa jaar en neerlandés y me dice: año. Me quedo pensando. No recuerdo si se lo dije, pero Jaar es el apellido del artista visual chileno más importante de las últimas décadas: Alfredo Jaar. Suena rara la palabra importante, como si estuviera vacía, como si fuera un adjetivo insuficiente para explicar, en realidad, el valor de una obra como la de Jaar: no sólo es muy cotizada en el mercado del arte y se ha expuesto en los museos más relevantes del mundo, sino que es, sobre todo, un trabajo que no deja indiferente a nadie.
En los últimos años, los proyectos de Jaar —quien nació en Santiago, en 1956— involucran casi siempre a toda la comunidad del lugar donde los realiza. Es decir, lo invitan a alguna ciudad europea o norteamericana a intervenirla, y entonces él pasa muchos días recorriendo esa ciudad, tratando de entender qué se esconde ahí, qué cosas ocurren quizá en silencio, pero que determinan el lugar para bien y para mal. De esa forma, genera preguntas que indudablemente interpelan a quienes viven en esos lugares. Y casi siempre los incomoda.
Son muchos los ejemplos, pero pienso en aquella vez en que lo invitaron a Montreal, Canadá, en 1999, y decidió intervenir la cúpula de uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Lo que hizo fue lo siguiente: al recorrer Montreal se dio cuenta de que detrás de la modernidad del lugar y de una apariencia ejemplar —una ciudad ejemplar—, se escondía una realidad compleja, pues había una serie de albergues nocturnos en los que vivían personas que no tenían nada y de los cuales nadie se hacía responsable. Entonces, Jaar comprendió que era necesario hacerlos visibles, que los ciudadanos de Montreal se dieran cuenta de que había un problema. De esa forma nació Lights in the City, un sistema en el que en cada albergue había un botón que si se presionaba, iluminaba la cúpula de ese edificio importante. Es decir, cada vez que ingresaba una persona a alguno de los albergues, cada vez que aparecía alguien que no tenía nada, presionaba el botón y la cúpula, en medio de la ciudad, se iluminaba con una luz roja, imponente. Fue así como durante un tiempo, prácticamente todos los días, los ciudadanos de Montreal vieron arder esa cúpula, es decir, se hicieron conscientes de que entraba una persona a alguno de los albergues.
Fue tan incómodo para ellos que exigieron terminar con la intervención antes de lo presupuestado.
Jaar.
Alfredo Jaar.
¿Cuál será la historia escondida que hay en La Haya? ¿Cuáles serán sus precariedades, sus silencios, sus omisiones? Camino por sus calles, por sus pasajes y pienso en qué haría Jaar con esta ciudad, en cómo la intervendría.
¿Habrá albergues en La Haya?
Son cerca de las seis de la tarde y la ciudad ya está completamente a oscuras.
Se iluminan los edificios, las calles, los tranvía.
Se ilumina la rueda de la fortuna de Schveningen.
¿Cuántos inmigrantes vivirán en esta ciudad?

























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