GESCHREVEN DOOR

Pola Oloixarac (ES)
VERTAALD DOOR

Astrid Huisman (NL)

Beth Fowler (GB)
Dick y las vocales azules
19 November 2011
Ayer a la noche tenía que usar una de esas bellísimas oes azules, abiertas, que usan en Dutch, para pronunciar el título de mi novela en la lectura (Het hoorcollege). Estoy convencida que si uno piensa en el color azul mientras abre la boca para la o, la vocal oscura toma el sabor de una e, con el paladar curvándose encima, la boca como un beso cerrándose sobre los labios que se estiran. Creo que el sabor auditivo del Dutch está entre esas oes azules; y una a que se mece en una única ondulación. Todas las consonantes parecen excusas para justificar los pasos mágicos entre oes azules y esa a. No es una a estática, mantenida recta, alemana; quizás es la a del acento latino que es una como una rayita sobre la vocal, que suele ir sobre la segunda sílaba en latín. Para mí hay algo completamente asiático cuando escucho hablar holandés. Quizás el uso del paladar es asiático. Me dicen que lo característico del Dutch parecen ser sus Hs maravillosas, animales. Pero las oes y las a transmiten una sensación particular.
Leí un poco de la novela ayer en castellano en el festival, y conecté el iphone para que saliera un track de la música de Dick el Demasiado (aka Dick Verdult). La historia de Dick Verdult en Buenos Aires, en Holanda, en este mundo, es extraña. La leyendo cuenta que Dick llegó a Buenos Aires y, a poco tiempo de instalarse, fue invadido por una hiedra venenosa que entraba por los oídos. Es un tipo de hiedra endémica que surge las zonas del conurbano bonaerense. Su nombre es cumbia, aunque algunos iniciados reivindican orígenes más hostiles. En Buenos Aires es un personaje de culto. Llego y creó un genero que no existía, la cumbia lunática; luego la cumbia lunática se extendió como un virus que infectaba las zonas exquisitas, educadas, de la ciudad. En Buenos Aires Dick tocaba con seres legendarios del circuito argentino, como Nico de Obi One Kenobi y Los Psíquicos Litoraleños. Nico hizo una transición similar: pero en lugar de ir de Holanda a Buenos Aires, fue de Buenos aires a Curuzú Cuatiá. Los dos se internaron en la selva. En Curuzú Nico descubrió el chamamé; en Buenos Aires, república de la Boca, Dick se lanzó a una especulación metafísica sobre el populismo argentino. Ahora tiene una expo en Eindhoven; se titula y los domingos festejamos a Viernes (en holandés "en op zondag vieren we Vrijdag", ingles "On Sundays we celebrate Friday"). Trata sobre la poesía involuntaria que se escapa cuando hay malentendidos y arrogancias. Tiene 8 salas; en las ocho está Argentina. Es en el museo de arte contemporaneo VAN ABBEMUSEUM de Eindhoven; voy a verla el miércoles, que estaré de vuelta en Amsterdam. El trabajo de Dick con los símbolos patrios se vuelve trance en su música. Dick vive en un mundo de metáforas puras, que se contaminan unas a otras. No solo habla el argentino de la manera más juguetona; todo el universo argentino parece conspirar para meterse en su cabeza y salir alucinado de ahí.
























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